EL RECONOCIMIENTO DEL MELADO TINERFEÑO.

El Melado Tinerfeño, es un canario de postura rizada ligera, su nombre, procede de la denominación que los criadores tinerfeños dan a los canarios amarillos nevados, muy claros casi de color paja. La mayoría de los mejores ejemplares de esta raza tienen ese color. Y lo de tinerfeño, por que su selección se hizo en la isla de Tenerife.
Este canario, pasó su último reconocimiento a nivel de España el 23 de noviembre de 1991 en Madrid, pasando ha ser nueva raza española después de la ratificación de la asamblea general de F.O.C.D.E. (Federación Ornitológica Cultural Deportiva Española).
Desde 1992, intenta ser reconocido por la O.M.J. - C.O.M. a nivel mundial, pasando varios reconocimientos positivos y otros negativos, estando actualmente en una serie que ha pasado dos positivos.
No sabemos el porque de esta disparidad de pareceres en la calificación, pudiera ser debido a que las bajas temperaturas del Continente le afectan, o que los verdaderos especialistas en postura rizada no los califican, pues como todos los criadores de postura rizada sabemos, los canarios de esta variedad, como Giboso, Gibber, Rizado del Sur, etc., necesitan de unas condiciones especiales (temperatura, altura de las jaulas en el enjuiciamiento, tocar la jaulas para que el canario coja su posición de trabajo), si no es incomprensible que un canario tan fijado genéticamente y criados por varios centenares de criadores, solo en la isla de Tenerife, sin contar el resto de España y Europa, el que no haya sido reconocido a nivel mundial, téngase en cuenta que en el VI Concurso Internacional de la Asociación PINZÓN DEL TEIDE, en Tenerife concurrieron alrededor de trescientos ejemplares de muy buena calidad.




ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

Según se cuenta a partir del año 1850, empiezan a surgir los primeros ejemplares de lo que seria el actual Melado Tinerfeño, frutos al parecer de varios cruces de diferentes variedades de canarios, lisos y rizados que aportaron las peculiaridades del actual Melado Tinerfeño.
Como todo aficionado a nuestro deporte cultura sabe, las razas o variedades surgen por diversos motivos: por las inquietudes de algunos criadores, por mutaciones, o por que hay colectivos deseosos de investigar con la genética y la suerte, o el azar hacen lo demás.
Por supuesto, no existen modelos concretos hasta que no están fijadas las bases y mientras tanto, según sean los gustos o los caprichos de cada criador, pueden variar las características de dichas razas.
Y si en tiempos pasados en los que prácticamente se desconocían las reglas genéticas y técnicas, imaginaran lo difícil que era poner de acuerdo a tanta gente en el modelo a crear definitivamente (hoy en nuestros días, después de reconocidas las diferentes razas mundiales, no se esta de acuerdo en muchos de los apartados de las planillas, pues cada criador mira por sus intereses, ya sean deportivos o económicos).
El Melado Tinerfeño, según relatos transmitidos por sucesivas generaciones de criadores (no hay documentos que lo afirmen ni que lo desmientan), es el resultado del cruce del Glasgow, o su descendiente, el antiguo Scotch Fancy, unos canarios de pluma lisa de bastante corpulencia y riqueza de plumas, con gran cuello, talla superior a los 19 cm. y con una posición entre el siete y el uno, además mirándolo por detrás no se les debía ver la cabeza, en el que dominaba el color amarillo nevado.
Estos canarios recalaron en Tenerife debido a los intercambios comerciales que existían ya por aquella época con las Islas Británicas, y también por las inquietudes de los criadores de ambos lugares.
Se cuenta, que por aquellos tiempos se criaban en Tenerife, unos canarios rizados sin definir y de la unión de ambos empezaron a surgir los antepasados del actual Melado, si bien posteriormente, se le sumo otro canario extinguido llamado Hamburgues, muy rico en plumaje rizado, el cual aporto el volumen de plumas del que goza el actual Melado, de todas formas sobre esta última incorporación, hay diferentes versiones y no seré yo el que afirme o niegue esta hipótesis.
La cría del Melado Tinerfeño, se extendió por toda la isla de Tenerife, y como es natural, al no tener un modelo recogido en una planilla, cada zona o grupos de criadores ponían su estilo o marca en la cría, hasta que debido a los intercambios la genética hizo su trabajo y se fueron homogenizando.
A principio de los años ochenta del siglo pasado (1980), debido al reconocimiento del Giboso Español, (otra raza originaria de Tenerife), muchos criadores, ya sea porque no le vieron porvenir o futuro, se desprendieron de magníficos ejemplares, si bien otros mas fieles y conservadores, continuaron con la labor de seguir criando Melados. Simplemente creyeron en el futuro hoy presente.
A través de los tiempos el Melado ha sido utilizado para vigorizar y crear otras razas ya reconocidas en la actualidad a nivel mundial.
Por esas mismas fechas de los ochentas, varios jueces de posturas que vinieron a Tenerife a enjuiciar, les hicieron ver a los criadores Tinerfeños, que el Melado era un canario con características diferentes a los otros de postura rizada, ya existente en aquel momento y procedía su reconocimiento primero a nivel nacional y después a nivel mundial.
Después de muchos estudios y reuniones con la mayoría de los criadores que asistieron, se confeccionó la planilla, que con pocas variaciones existe en la actualidad, si bien últimamente se acordó autorizar todos los colores incluido el factor rojo, todo esto fue siempre supervisado por los técnicos en la materia y los criadores que en aquel momento acudieron a las diferentes reuniones que se celebraron.
Nuestro protagonista es un canario que desde el principio que se pretendió su reconocimiento, se le ha exigido todo lo imaginable a nivel nacional, dossier, genética, histórico y biológico, a cargo de un biólogo del Cabildo Insular de Tenerife, estudio radiológico y morfología, un sinfín de requisitos que en pocas ocasiones se le ha exigido a otras razas para su reconocimiento, no entiendo el porque, pues muchas razas con características menos fijadas, no han tenido tantas dificultades para su reconocimiento, tanto a nivel nacional como mundial, razas con afinidades entre si, que están en la actualidad paseando su nombre por el mundo.
El Melado en la actualidad, goza de una amplia difusión a nivel nacional e internacional, que ya quisieran otras razas reconocidas tener, pensando que esto es el presente de lo que fue un futuro prometedor, para el beneplácito de los criadores que siempre fueron fieles a esta raza.
El criador que no haya tenido la fortuna de conocerlo aún, le aconsejo que pruebe a criarlo y estoy seguro que no se arrepentirá por lo bello, hermoso, agradecido y prolifero que es, pero le aconsejo que al adquirirlo se asesoren de criadores de confianza, pues puede que no le faciliten ejemplares que reúnan las características y pueda sufrir alguna desilusión.
Juan Sosa Calcines
JUEZ DE POSTURA
EL ALAMILLO

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